Dominik Hašek fue un portero como el mundo no había visto hasta entonces. Su estilo recordaba al ballet, al caos y al milagro al mismo tiempo: se tiraba al hielo, caía, pero el disco simplemente no pasaba. Ya fuera con la camiseta de Pardubice, Detroit o la selección checa, Hašek era garantía de que durante el partido vería algo extraordinario. Cuando se dice “Nagano 1998”, la mayoría de los checos piensa precisamente en él. El guardameta que cerró la portería a los mejores goleadores del planeta y llevó a Chequia al oro.

De Pardubice al extranjero. Y a la historia.

Dominik Hašek nació en 1965 en Pardubice, en el este de Bohemia. Comenzó a jugar al hockey ya a los cinco años y pronto quedó claro que tenía un talento excepcional para el movimiento y reflejos rápidos. A los diecisiete años defendía la portería del primer equipo del Tesla Pardubice, con el que consiguió dos títulos. En 1990 dio el salto a la NHL, al equipo Chicago Blackhawks.

El gran salto en su carrera llegó tras su traspaso a los Buffalo Sabres, donde se convirtió en una leyenda. Ganó seis veces el Trofeo Vezina al mejor portero de la NHL y dos veces el Trofeo Hart al jugador más valioso de toda la liga, algo excepcional para un guardameta. En 2002 ganó la Stanley Cup con Detroit, culminando así su carrera en Norteamérica.

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Regresó a Chequia en 2009, cuando volvió a jugar para Pardubice y más tarde para el Spartak de Moscú. Su última temporada llegó en 2011, a los cuarenta y cinco años.

El sueño olímpico dorado y el corazón de la nación

El punto culminante de su carrera en la selección llegó en Nagano 1998, el primer torneo olímpico en el que participaron también jugadores de la NHL. Hašek literalmente cerró la portería: eliminó a Canadá y a Rusia y se convirtió en el símbolo del torneo. En Chequia fue entonces un auténtico héroe nacional.

Con la selección checa disputó 39 partidos, pero su aportación al equipo fue mucho mayor que eso. Su carisma y sus intervenciones increíbles forman parte de los momentos más fuertes del deporte checo del siglo XX. En 2014 fue incluido en el Salón de la Fama del Hockey de la NHL.

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Tras las huellas de Dominik Hašek

La huella más marcada de Hašek en Chequia se encuentra en Pardubice, en el este del país. Allí puede visitar, por ejemplo, la Enteria Arena, donde ocasionalmente se organizan visitas guiadas y donde es posible ver los vestuarios y una exposición dedicada a las leyendas del club.

En la propia ciudad, puede dar un paseo por la calle Třída Míru, llena de cafeterías, o acercarse a la plaza Pernštýnské náměstí, donde el club de Hašek celebró en varias ocasiones sus títulos. No muy lejos de Pardubice se encuentra también Litomyšl, ciudad natal del compositor Bedřich Smetana, con un singular castillo renacentista inscrito en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Pardubice, Mark BBDO, CzT