Milan Baroš es un símbolo del delantero puro para los aficionados checos. En 2004 se convirtió en el máximo goleador de la Eurocopa y se ganó un lugar en la historia no solo del fútbol checo, sino también en los corazones de los aficionados de toda Europa. Su carrera fue una historia de talento, trabajo duro y ansias de victoria.

De la Valaquia Morava hasta Liverpool

Baroš nació en 1981 y creció en Vigantice, en la región de Valaquia Morava. Empezó su carrera futbolística en la cercana ciudad de Rožnov pod Radhoštěm. Sin embargo, siendo aún joven, se trasladó al Baník Ostrava, donde pronto se destacó como uno de los mayores talentos de su generación. En 2002 fichó por el famoso Liverpool, entonces dirigido por Gérard Houllier. Con los «Reds» vivió una etapa gloriosa: en 2005 ganó la Liga de Campeones tras la histórica final de Estambul.

Su carrera en clubes continuó en otros equipos importantes: Aston Villa, Lyon, Portsmouth y Galatasaray Estambul. Siempre dejaba una huella marcada, ya fuera como goleador o como luchador que nunca se rinde.

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Rey de los goles con la selección

Con la selección checa, Milan Baroš disputó 93 partidos y marcó 41 goles, lo que lo mantuvo durante mucho tiempo como el máximo goleador en la historia del equipo nacional. El punto culminante fue la Eurocopa 2004, donde anotó 5 goles y se llevó la Bota de Oro como máximo artillero del torneo. El equipo checo llegó entonces a las semifinales, y Baroš se convirtió en un héroe nacional.

Defendió la camiseta nacional en tres Eurocopas y un Mundial. Se despidió tras la Eurocopa 2012 como uno de los jugadores más respetados de su generación.

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Tras las huellas de Milan Baroš

Siga los pasos de Baroš no solo en Vigantice, al pie de los Beskides, donde se encuentra su casa natal, sino también en Ostrava. El Baník Ostrava fue el club de su corazón, y Baroš regresó allí al final de su carrera para despedirse justamente en ese estadio. Hasta hoy, se cantan cánticos en su honor y su rostro adorna la zona de aficionados del club.

Si visita Rožnov pod Radhoštěm, podrá recorrer los lugares donde comenzó a jugar al fútbol: el campo local, los senderos del bosque donde entrenaba su resistencia, o tomar una cerveza en la taberna donde se proyectaban sus partidos. Y ya que esté en Rožnov, no puede perderse el museo etnográfico al aire libre local, el más grande de toda la República Checa.