El futbolista checo Patrik Schick es distinto a la mayoría de los delanteros: no grita, no gesticula, no provoca. Y, aun así, tiene todo lo que necesita un delantero de élite: velocidad, técnica, una excelente orientación en el espacio y un instinto. En 2021, su gol desde el círculo central se convirtió en un símbolo de la Eurocopa. Pero Schick demuestra que no es solo el autor de un disparo inolvidable: es un líder de la selección y una figura clave en el Bayer Leverkusen.
De Praga, pasando por Italia, hasta Alemania
Patrik Schick nació en 1996 en Praga y creció en el barrio de Barrandov. Desde pequeño fue muy decidido: para él el fútbol no era solo un juego, sino una misión. Comenzó en el Bohemians 1905, pero pronto llamó la atención del Slavia, donde debutó con apenas 17 años. Posteriormente fichó por el Sparta, aunque el verdadero salto llegó en 2016, cuando se marchó a la Sampdoria de Génova.Después llegaron etapas en el AS Roma y en el RB Leipzig, antes de fichar por el Bayer Leverkusen en 2020. Allí se convirtió en uno de los máximos goleadores de la Bundesliga. En la temporada 2021/22 marcó 24 goles ligueros; solo Robert Lewandowski anotó más.

El gol del siglo y un lugar entre las leyendas
En la Eurocopa 2020 (disputada debido a la pandemia de Covid recién en 2021) marcó cinco goles y se convirtió, junto con Cristiano Ronaldo, en el máximo goleador del torneo. Su vaselina desde casi la mitad del campo ante Escocia dio la vuelta al mundo y fue elegida como el gol más bonito del campeonato.Con la selección suma hasta ahora más de 30 partidos y más de 20 goles. Su estilo recuerda a la elegancia de los delanteros legendarios: es eficaz, pero también muy atractivo para el espectador. Y aunque en el campo mantiene una expresión fría y seria, no sabe reprimir las emociones: basta un solo gol para que quede claro lo que el fútbol significa para él.

Tras las huellas de Patrik Schick
El nombre de Schick está estrechamente ligado a Praga. Puede dirigirse, por ejemplo, al estadio del Bohemians 1905, donde dio sus primeros pasos futbolísticos. El estadio Ďolíček, como lo llaman los aficionados, ofrece no solo partidos con la típica atmósfera desenfadada y familiar del barrio de Vršovice, sino también la oportunidad de asomarse a la historia de un club que dio a Schick sus bases futbolísticas.Patrik Schick es conocido por su gusto por el estilo, la buena gastronomía y el diseño. Barrios como Karlín o Holešovice, a los que muchos praguenses acuden para tomar un brunch o pasar un rato agradable, son ideales para descubrir la cultura checa contemporánea. Allí le esperan cafeterías con estilo, galerías, panaderías y modernas boutiques de streetwear.

