Tomáš Rosický es el tipo de jugador que no se olvida. No se trataba solo de su técnica, visión de juego y pases, sino también de su elegancia y estilo natural. Los aficionados lo apodaban el Pequeño Mozart. Rosický jugaba al fútbol con la misma ligereza con la que Mozart componía música. Aunque las lesiones frenaron su carrera, dejó huella en los clubes más grandes de Europa y en el corazón no solo de los aficionados checos.

e Letná al mundo del gran fútbol

Tomáš Rosický nació en 1980 en Praga, en una familia deportiva. Su padre y su hermano mayor fueron futbolistas, así que desde niño estuvo muy cerca del balón. Inició su carrera en el Sparta de Praga, donde debutó en el primer equipo con tan solo 17 años. Allí mostró rápidamente un talento extraordinario, una ligereza en el movimiento, un excelente manejo del balón y una increíble visión de juego.

En 2001 fichó por el Borussia Dortmund y se convirtió entonces en el refuerzo más caro de la historia del club. Con el equipo conquistó el título alemán y llegó hasta la final de la Copa de la UEFA. En 2006 fue elegido por el Arsenal, donde Rosický pasó unos diez años llenos de grandes momentos, pero también de dolorosos regresos tras las lesiones. Aun así, se ganó el respeto de los aficionados y de sus compañeros, y se convirtió en uno de los símbolos de la era de los “gunners”.

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Un luchador con el alma en la camiseta nacional

Rosický disputó 105 partidos con la selección checa y marcó 23 goles. Participó en tres Eurocopas y en dos Copas del Mundo, siendo capitán en el Mundial de 2006. Su capacidad para liderar al equipo, su serenidad con el balón y su lealtad le valieron el estatus de uno de los jugadores más queridos de la selección. Incluso durante sus recuperaciones siempre estuvo junto al equipo, tanto en lo moral como en lo humano.

En 2017 regresó a Letná, en Praga, se despidió llevando la camiseta del Sparta y posteriormente trabajó como su director deportivo.

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Tras las huellas de Tomáš Rosický

Si quiere acercarse a la carrera de Tomáš Rosický, diríjase al estadio del Sparta en Letná, en Praga, donde su historia comenzó y también terminó. Las visitas guiadas al estadio incluyen los vestuarios, el túnel hacia el campo y las instalaciones donde Rosický firmó su último contrato tras regresar de Inglaterra. En la tienda oficial del club encontrará réplicas de sus camisetas y fotografías de archivo de la época dorada del Sparta.
Para disfrutar de un paseo agradable, puede dirigirse al cercano parque Stromovka, donde Rosický solía entrenar de forma individual. Y dentro del parque se encuentra también el Planetario de Praga, con una proyección LED 3D de última generación, ¡lo que lo convierte en uno de los planetarios más modernos del mundo!